Un mensaje de Jorge:

“Hello to everybody, my name is Jorge Luis Arceo Martinez and I’m a solid Spanish teacher with over 20 years experience in Hong Kong teaching children, teenagers and adults. From one to one and any kind of group classes, I’m experienced of teaching A1, A2, B1, B2, C1, C2, IGCSE, GCSE, AS and SAT levels.

I enjoy so much teaching and meeting new people to share my knowledge, and what’s most important is to learn from my students, HASTA PRONTO!”

El pleonasmo en la clase de español

 

El pleonasmo, también llamado redundancia, es una forma retórica que consiste en la adición de palabras que no son necesarias en una frase, pues su significado ya está explícito o implícitamente incluido en ella o en los que se trata de decir. 

En nuestro lenguaje diario se emplean ciertas expresiones que demuestran que no siempre se reflexiona sobre lo que se dice. O, al menos, que no se pone atención en ciertas cuestiones.  En un lenguaje espontáneo y coloquial, es frecuente caer en solecismos (Solecismo es un error sintáctico que se evidencia en la estructura de la oración), silepsis (la silepsis es una construcción sintáctica en que dos términos de la oración concuerdan en género o número de manera lógica, y no según la norma gramatical), o redundancias las redundancias en el sistema pronominal nos permite expresar en otros casos las relaciones de énfasis de lo que se está diciendo.

Este tipo de errores es común entre los hispano hablantes y puede suceder dentro de las clases de español a cualquier nivel y de cualquier tipo, en este caso  podría ser divertido explicarles el error o errores que se están cometiendo, y es importante dejarles bien claro, cual o cuales han sido, es común que en ocasiones los estudiantes cometan este tipo de errores sin notarlo y en esto último es conveniente explicarlo gramaticalmente y claro ayudarles a entenderlo/s y recordarles que el pleonasmo pasa a ser folclor de la propia forma de comunicarse.  

Resumiendo brevemente, puede que la redundancia no sea un vicio del idioma, sino un mecanismo propio de las lenguas que puede servir como recurso estético el pleonasmo, o como recurso sintáctico, por ejemplo: 

La redundancia que se acepta gramaticalmente: A mí me gusta, en la que aparecen duplicados los pronombres,  la forma tónica (mí) y la forma átona (me). Con estos ejemplos se puede entender que, en efecto, la redundancia está relacionada con el énfasis como se ve también en la expresión: sí mismo, formada por un pronombre reflexivo y un adjetivo (mismo) que enfatiza su reflexividad.